
Por: Juan Carlos Mendoza
(Amazonas).- Estas líneas que escribo este día primeramente las dedico a todas esas grandes personas, que de una u otra manera, ejercen tan importante oficio en el país, que estudian y se preparan para defender a la sociedad cuando lo amerite un caso judicial, a todos aquellos defensores de los justos cuando los organismos y las leyes sean injustas con ellos mismos, a esos actores que dan la cara por el pueblo cuando amerite la firma jurídica de uno de estos héroes, para legalizar un documento, consultar cualquier duda, resolver un inconveniente o una compra legal de algún producto o bien, en fin, éstas líneas van dedicadas a todos los abogados de Venezuela, pero con especial gesto a todos los abogados de nuestra gran Amazonas.
Les llamamos doctor sin ser médicos o portar alguna bata, pero el término obedece al amplio conocimiento que éste haya obtenido a lo largo de los años de estudio y a tantas leyes que existen en Venezuela, la gran mayoría de ellas obsoletas y lo peor de todos, es que las pocas que sirven en muchos casos ni se cumplen, las violan o simplemente no les paran “pelota”, como decimos popularmente.
Considerada como una profesión que tiene en su haber una gran responsabilidad por ser garantes y defensores de los derechos de los ciudadanos, además de ser fieles colaboradores de la justicia y velar que ella su cumpla a cabalidad, un abogado debe ser una persona humanista con un elevado espíritu social, ético y moral, que debe luchar por el respeto de los derechos de los ciudadanos y por la justicia, sobre todas las cosas, que debe defender los casos complicados a través de fuertes argumentos, donde se demuestre en juicio ser él quien tenga la razón y que por este motivo sea quien contribuya con sus aportes a la sociedad, puesto que una sociedad sin leyes no podría subsistir y es función de los abogados promover y mantener la convivencia ciudadana, sobre todo en este país tan duramente golpeado y que los males de todas estas crisis las achacamos diariamente a fuerzas extranjeras o a seres de otras galaxias y que muchos de nosotros repetimos como loros sin saber a ciencia cierta o sabemos y nos hacemos los “paisas” de lo que está sucediendo.
Aunque suene vulgar o susceptible para muchos que hiera sus sentimientos en lo más profundo, pero la realidad actual es que en Venezuela hay grandes valores pero que lamentablemente la situación país nos ha llevado de ser amables, serviciales, justos y honesto, a ser personas amargadas, corruptas y poco amigables que lo único que nos importa es “cuanto me vas pagar, cuanto hay pa’ eso”, claro con sus excepciones porque de que hay personas honestas, confieso que si las hay y que están prestas a brindar a esta maltratada sociedad su mano cuando la necesite.
Actualmente nuestro país necesita de gente unida de corazón, sin intereses, que nos importe principalmente la gente, la persona que tenemos al lado, el vecino que requiere de nuestra ayuda, somos en muchos casos personas de bien, pero que por culpa de la política y el fanatismo de muchísima gente, estamos como estamos y mientras continuemos así dudo mucho que esto pueda cambiar, ya que el cambio está en nosotros mismos y si esta pandemia por el coronavirus no ha tocado nuestras más sensibles fibras de lo humano por todas las cosas que están sucediendo en el mundo, dudo mucho que otra cosa lo pueda hacer, el odio nos lleva al fracaso y esto a la pobreza, pero no solamente a la monetaria, sino más bien a lo espiritual y humanista, es por esta razón que hago extensiva la invitación a todos para que nos unamos como uno, para salir de esto que nos está carcomiendo, por amor a nuestro país que nos necesita más que nadie en el mundo.
Por último, dedico estas líneas a personas que realizan tan loable oficio en la vida y que a pesar de tantas adversidades e injusticias que vive nuestra gran Venezuela por culpa de gente retrograda, salen diariamente a la calle o están prestos a defender la causa de la sociedad cuando se ve inmersa en un aprieto, pero que siempre estrechan una mano a quien los necesite, es por esta razón que hoy 23 de junio “Día del Abogado” ofrezco mis saludos y respetos a grandes personas, entre ellos Magno Barros director de Waka Noticias, Liborio Guarulla ex gobernador del estado Amazonas, Julio César Rojas profesor universitario y además compañero de trabajo, a Lucibel Sánchez, Ismenia María Brito, Carlos Castillo, todos ellos ex compañeros de trabajo, para los cuales ofrezco mis aprecios y respetos, además de otros tantos abogados que conozco, me conocen y que en algún momento de la vida nos hemos tropezado, o que fueron parte de nuestro crecimiento como persona en este Estado que cautivo hace muchísimo tiempo las ganas de poder establecerme y echar raíces, ya que solo buscaba paz y tranquilidad y fue aquí en Amazonas donde muchos de esos sueños los pude lograr.
A todos ustedes gracias por tanto y por recibirme como un hijo más en esta tierra de mil amores que atrapó muchos de mis sueños, por lo pronto nos seguiremos leyendo por aquí que Dios les bendiga enormemente, será hasta una próxima oportunidad feliz día para todos ustedes y a celebrar en familia con nuestros seres queridos que es lo más importante en la vida.
Hablando Claro “Con la verdad por delante”
Puerto Ayacucho, estado Amazonas
Edición número 18, año 2