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Por: Wolfgang Reina, Cronista de Puerto Ayacucho

(Waka Noticias. Puerto Ayacucho, 12/08/2019).- El pariente Plácido Barrios, fue hijo del señor Máximo Urbano Barrios, natural del estado Barinas, y la señora Leonor Matos de Barrios, natural del estado Amazonas.

 

Después de Marcelino Bueno, de su imprenta en Maroa, donada por el ilustre americano Don Guzmán Blanco, nuestro cronista Plácido Barrios, representaba la constancia del periodismo amazonense en los tiempos más difíciles para nuestra querida democracia. Fundar y mantener un periódico al servicio de esa Amazonas sin voz y olvidada, no fue una varita mágica de esta patria bolivariana al sur de la geografía venezolana, pero fue uno de sus mejores logros del sacrificio. Entre todas sus revistas, periódicos y folletos, se encuentra su emblemática “Autana”, la novia de los Raudales de Atures y Maipures.

Uno de esos paisajes del recuerdo que me trae en mi memoria de Don Plácido Barrios Matos, donde él hablaba de la importancia del papel, era enemigo del despilfarro y que a ese papel por inoportuno que se encontraba en la calle, había que darle utilidad hacia los nuevos desafíos de la prensa escrita.

Su amor al periodismo del combate por las luchas constructivas democráticas por un mundo mejor, más humano y más nuestro, abre el camino de un sembrador de la esperanza, por las nuevas generaciones que buscan en la noticia sus raíces de su propia historia y la pasión de escribir dentro de la investigación, todos los acontecimientos amazónicos que todavía están en pañales, como ejemplo, nos queda una interrogante, ¿Cómo es posible, a plena luz del siglo XXI, todavía no haya una escuela, un hospital, teatro, avenida, universidad o módulo militar alguno que lleve con orgullo el buen nombre de muchos valores amazonenses olvidados?

En su libro “Reminiscencias de un rionegrino”, el autor nos manifiesta la nostalgia de sus primeros años de infancia, donde la sobrevivencia del peligro, aislamiento y el calor de la pusana de esa vorágine de nuestras selvas amazónicas, nos permite hablar de sus primeros pasos de educación elemental en Puerto Ayacucho, bajo la tutoría del recordado padre Alfredo Bonnvecchio en el Colegio Salesiano Pío XI, en tiempos del general Eleazar López Contreras, el cual por fuerza mayor abandonó los libros para dedicarse al trabajo laboral con su hermano Rafael, para traer el sustento diario para su hogar y dar estudio a sus hermanos menores. Pero todo no se fue en el olvido, su pasión a la lectura y la escritura, encontró nuevos horizontes para su formación y desarrollo personal. “Dios aprieta, pero no ahorca” quiero señalar otro de mis recuerdos, cuando tuvimos la tarea difícil de fundar con el señor Plácido Barrios y un pequeño grupo de letrados y soñadores como Don Manuel Henríquez, Julio César Fernández, Víctor Altamar, el doctor Luis Arcadio Barrios y otros personajes de la región, la ilustre Asociación de Escritores de Venezuela, Seccional Amazonas.

Plácido… ¡Vive! Porque debe ser una escuela diaria del periodismo amazonense. Porque fue un padre ejemplar de familia como el buen árbol que da muchos frutos. Fue un polifacético a todo dar; desde 1995 se desempeñaba como cronista municipal de Atures y presidente de la Sociedad Bolivariana de Venezuela del estado Amazonas.

También se desempañaba como director de escuela, juez, síndico procurador municipal, administrador de rentas municipales, concejal, conuquero, cazador, camionero y pescador. Como dice el poeta en su verso que le canta a la vida: “Detrás de un hombre exitoso, se encuentra una buena gran mujer”. Su querida y eterna esposa doña Amanda Carrasquel de Barrios. También el amor de la familia, sus hijos: Aida del Valle, Flor Amazonas, Carlos Augusto, Iris Marina, Jorge Eliécer, José Gregorio, Pablo Alirio, Luis Rafael y Amanda Jackelin representan la casa de la familia amazonense, trabajadora, humilde, sencilla, casa de mucho respeto, unión, diálogo y oración. 

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