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Siendo miércoles primero de noviembre a la una de la tarde, motivado con unos amigos iniciamos la cola para surtir gasolina en la estación de servicio al lado de Banesco. La gente esperanzada de que llegue la gandola de la gasolina emprende una prueba de resistencia, pasando tres horas, a las 4 de la tarde una comisión de la marina empieza a enumerar los vehículos me toca el 368 con una “M” antes del número que indica miércoles.

La gente empieza a decir “la gandola llego y la guardaron, otros dicen viene por corozopando” yo sigo manteniendo mi fe en surtir el tanque de mi carro, se hacen las seis de la tarde y llamo a mi familia me quedo en la cola porque no tengo gasolina, la gente se equipa para pernoctar en la cola.

 Aproximadamente a las 9 pm el presidente de la república Nicolás Maduro, realiza importante anuncios de aumento salarial, empieza la gente se disparó todo de nuevo, no va alcanzar el dinero, mientras que yo pienso ante tantas quejas “Venezuela es el único país que cada vez que hay aumento salarial las personas se molestan”.

Son las once de la noche y todavía estamos en la cola de la gasolina, varias personas juegan a las cartas, nosotros conversamos de deporte, y empieza el frio. Personas de las colas dicen vengo horita y dejan los puestos solos, otros colocan bolsas negras de basuras y escombros para marcar el puesto.

Son las doce de la noche y aparece un cafesero de la nada café… café… cigarros… café… dice una persona de la cola me vende un café, al cual el cafesero responde claro que sí señor… aproveche que mañana sube a 1.500 por el aumento. Todos nos echamos a reír.

Empieza la mañana agita con gritos e insultos a las 5:45 am, “este es mi puesto, que aquí iba yo”, el cual responden “usted se fue y perdió no venga fresco”, llegan más carros que se fueron a dormir a sus casas y discuten, aparece la máxima autoridad un teniente de la marina y empieza a enumerar  los carros ahora no es “M” de miércoles si no “J” de jueves, me corresponde el “J-140”, pienso estoy más cerca siendo las 7 am, pasan dos horas y nada de la gandola, a las nueve y media  llega la anhelada gandola tarda a aproximadamente una hora en llenar los tanques de la estación, luego pasan dos horas y nada que avanza la cola permanezco estático en mi sitio, dicen tranquilos que ya viene otra gandola y esperamos…

A las doce del mediodía prendo la radio dice “empezó la navidad con alegría, decretado por el presidente”. se ve un movimiento en la cola y empieza avanzar la alegría llega de nuevo, a la 1:30 pm estoy en frente a la escuela el Ferrari y veo a la izquierda varias  personas desesperadas por el transporte público y digo ya voy llegando, me toca mi turno y el militar hace seña para entrar a la bomba veo tres carros delante del mío que nunca los vi en la cola ni tampoco enumerados con la letra y el número, continuo y miro a la derecha “una madre grita desesperada al militar (oficial) déjame pasar por favor, el oficial ni la mira y continua la cola se me apaga el carro y me toca pedir ayuda para empujarlo logro surtir de combustible mi humilde carro a las 2:20 pm y pienso y recuerdo “en cuatro días no se iban acabar las colas de gasolina”.

La triste realidad de un amazonense vivida en una cola

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