
Hasta el pescado se ha hecho difícil de adquirir por los usuarios por su elevado costo
Por: Juan Carlos Mendoza, Prensa Waka Noticias Web
(Waka Noticias. Puerto Ayacucho, 25/10/2019).- Para el pueblo amazonense consumir proteínas como la carne y el pollo diariamente se ha hecho casi un imposible por el alto costo de los productos, los cuales en años anteriores eran infaltables en las mesas venezolanas, por esta razón los amazonenses se han visto en la necesidad, casi obligada, de sustituir estas carnes por corazón, pellejo, hígado, lengua, riñón, asadura, entre otros, ingeniando recetas para preparar sus comidas.
El equipo periodístico de Waka Noticias se trasladó al mercado 60 Aniversario para consultar públicamente a las personas que hacen sus compras diarias y conocer de primera mano cómo hacen ellos para preparar la comida en sus hogares y poder alimentar a sus familias.
María Torrealba, madre de tres niños en una familia compuesta por 5 personas, destacó que con el sueldo que ella gana, sumado al de su esposo, le resulta complicado comprar carne o pollo por lo elevado de sus precios, razón por la cual se ha visto en la necesidad de sustituir estos alimentos por hígado, lengua, asadura o sardina, “ya que es mucho más económico y a mi familia le ha tocado comer estos alimentos, algo inusuales, pero que por la situación que estamos atravesando en el país, nos hemos visto en la obligación de comerlos”.
Por su parte Oswaldo Ponare destacó que por el elevado costo de las carnes y el escaso poder adquisitivo del pueblo amazonense, “el pescado es una opción, sin embargo, los caveros y carretilleros especulan con los precios, llegando incluso a costar un kilo de bagre 20 mil bolívares o más y solo se puede cancelar en efectivo, cosa que en el banco es difícil que te lo den, uno tiene que pasar por muchas cosas y sobre todo hacer una larga cola para poder obtenerlos”.
Los productos cárnicos en los mercados de Puerto Ayacucho se hacen cada día más esquivos a los bolsillos de los amazonenses, donde se pueden observar los refrigeradores de las carnicerías repletos de carnes, pollos, pescado, quesos y embutidos, pero con muy poca actividad comercial, debido al poco poder adquisitivo del pueblo, que sencillamente no cuenta con el dinero suficiente para poder comprar.