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(Waka Noticias. Puerto Ayacucho, 14/05/2019).- La caída de las fichas de dominó en la destartalada mesa de madera, hace eco en el patio de la Casa Hogar Madre Teresa en las afueras de Caracas. Los abuelos venezolanos, están dispersos para tomar el sol, la mayoría solos y en silencio; contemplando una jubilación que no tendrá mucho de “años dorados”.

 

La vida es dura para todos los venezolanos, y la catástrofe económica que ha afectado al país es la razón. La inflación es alucinante, más de un millón por ciento, la comida es escasa y difícil de encontrar; además complicada de costear para la mayoría.

Según la Federación de Farmacéuticos de Venezuela, al menos el 85% de los medicamentos escasea. Si se trata de una economía en caída libre, el aterrizaje es más difícil para los ancianos.

Es un hecho desgarrador que muchas personas mayores en Venezuela fueron abandonadas por sus familias. No son indeseables, ni mucho menos, pero son víctimas de una elección brutal, alimentar a los niños o alimentar a los abuelos.

La mayoría en el hogar cuentan sus historias, familias que no pudieron hacer frente o que simplemente abandonaron el país. Según las Naciones Unidas, se estima que 3,6 millones de personas han huido de Venezuela en los últimos años, muchos de los cuales, dejan atrás a sus padres o abuelos, pues no pueden pagar sus gastos.

En el hogar Madre Teresa, los residentes tienen entre 60 y 84 años de edad. Tienen un lugar donde dormir y, gracias a los donantes, algunas comidas para mantenerlos con vida. En la actualidad las pensiones, no valen nada en esta economía que se desmorona, y ascienden a unos 7 dólares al mes.

En medio de una pequeña habitación en el borde de las instalaciones, se ve un ataúd, pues cuando un residente fallece, tienen un servicio funerario en la habitación. Después del servicio, el cuerpo del difunto es retirado para su cremación y el ataúd permanece en su lugar a la espera del próximo fallecido.

Algunos de estos residentes tienen alzhéimer, enfermedad de Párkinson, diabetes, cáncer o demencia, además afecciones comunes para los ancianos, pero lo que no tienen son medicamentos para tratar estas afecciones, razón por la cual esperan que la ayuda humanitaria y los entes organizados les den el apoyo necesario para seguir adelante.

Fuente: www.acn.com.ve