Por: Wolfgang Reina, Cronista de Puerto Ayacucho
(Waka Noticias. Puerto Ayacucho, 15/12/2019).- Podemos señalar ante la memoria histórica, que la primera partida de nacimiento de nuestra propia y verdadera identidad amazonense, fue en el segundo período constitucional del presidente José Tadeo Monagas, cuando el 2 de junio de 1.856, decreta la creación de la Provincia Amazonas, que lo separa de la Provincia Guayana (Cantón de Río Negro). Siendo su primer gobernador el licenciado Francisco Echegarreta con la misma capital de San Fernando de Atabapo.
Cuando llegó la presencia por estas tierras de gracia del ingeniero Santiago Teodosio Aguerrevere Michelena, ya habían sucedido varios acontecimientos históricos. Fue en ese punto estratégico en la boca del río Cataniapo frente al gran raudal de Atures, donde el misionero padre jesuita Francisco González funda en el año 1.747, el primer pueblito en Atures de San Juan Nepomuceno de Los Atures en honor al santo milagroso y protector oriundo de Praga. También no podemos olvidar al primer cronista europeo de la Amazonía venezolana, el sacerdote misionero jesuita José Gumilla, quien fue el que sembró la primera “mata de café” en Venezuela en sus viajes de misiones por el Orinoco, pasando por los raudales de Atures en el año 1.732 y de allí fue llevada la semilla a Bogotá y luego a Brasil. Este carismático insigne misionero publica en 1.741 en la ciudad de Madrid, España, “El Orinoco Ilustrado” de gran valor para el conocimiento de nuestra historia local.
El otro importante acontecimiento del patrimonio histórico fue para el año 1.911, cuando pasó por los raudales de Atures, el reciente nombrado desde Caracas como gobernador del Territorio Federal Amazonas, el doctor tachirense Samuel Darío Maldonado, un experimentado médico, antropólogo y novelista, donde no pasaban más de 30 casas de tipo bahareque con techo pajizo dividido en un conjunto de puertos pequeños de los Atures como: Bagre, Zamuro, Viejita, Perico y Caramacates (Puerto Aguao) que eran cantidades de árboles que dicha corteza la utilizaban para la cura de la malaria. Estos pequeños puertos estaban poblados por indígenas pescadores y criollos cazadores del gran Caimán del Orinoco, cuya piel era muy cotizada en la ciudad de Nueva York y otras ciudades del mundo.
Para evitar que vuelva a repetirse la llegada de otros nuevos Funes de aquel triste rosario de contratiempos que vivió el caudillo tirano presidente Juan Vicente Gómez, cuando perdió el control político de su gobierno en la vorágine Amazonía venezolana. Y dada a la circunstancia en la debilidad de esa geopolítica gubernamental, aparece su principal adversario político, el general revolucionario Emilio Arévalo Cedeño, quien vino de los llanos orientales colombianos hacia San Fernando de Atabapo a resolver la desidia de ese problema en ajusticiar al tirano local coronel gobernador José Tomás Funes.
Ya sano y salvo del dolor de cabeza, el benemérito general Gómez decretó el 3 de septiembre de 1.924 para acelerar la construcción de la carretera Puerto Perico a Puerto Morganito, que impulsaría la economía y la vialidad terrestre hacia la histórica capital de San Fernando de Atabapo y así contrarrestar los 65 kilómetros de los coloridos bravos raudales de Atures. Es aquí cuando Juan Vicente Gómez, contrata el servicio de la reconocida empresa del ingeniero Santiago Aguerrevere, pionero en vías de ferrocarriles y construcción de carreteras del país. Quien le dio la bienvenida al doctor Aguerrevere Michelena y a su nutrido grupo de técnicos y trabajadores en nombre de los aturenses, fue el monaguense Marcelino Hernández.
El comando de operaciones para la construcción del campamento, constituida en oficina, talleres y las viviendas para todo el personal fueron: Jesús Rodríguez y Casimiro Manzol. Los comerciantes de la región Giovanny Maniglia Toscazo, inmigrante italiano constructor de carretas a caballo y Jesús María Cardozo, eran los encargados de vender la logística alimentaria.
Especialmente el catire Cardozo, comisionado de traer el ganado desde la población de La Urbana (estado Bolívar), trayecto de 8 días de camino a lomo de caballo. Es importante hacer notar que la moneda comercial eran las famosas morocotas bañadas en oro puro y un turco de origen árabe de nombre Said Monak, que venía de Ciudad Bolívar (capital financiera del sur venezolano), era quien les vendía a los obreros de la carretera de Atures la siguiente mercancía, como hamacas, mosquiteros, sábanas y otros tipos de vestuarios.
La honorable familia Aguerrevere Michelena, estaba constituida por próceres civiles de la independencia que enaltecieron la patria grande de Bolívar. El notable doctor Santiago Teodosio Aguerrevere Michelena, nace el 11 de enero de 1.865 en la ciudad de los techos rojos de Caracas (la sucursal del cielo). Sus padres fueron el ingeniero y educador Juan José Aguerrevere y su querida madre Doña Josefa Michelena. Contrae matrimonio el 26 de enero de 1.889 con la señorita Clara Vera León, distinguida dama de la sociedad caraqueña. Este extraordinario venezolano ingeniero de la ciencia y doctor en filosofía, graduado en la Universidad Central de Venezuela, llega a los raudales de Atures en el año 1.922 para levantar el previo estudio del proyecto de la futura carretera que comenzó a construirse el 9 de diciembre de 1.924 desde Puerto Perico a Puerto Morganito, dicha fecha histórica es cuando se conmemora el centenario de la Batalla de Ayacucho en Perú, conducido por la brillante misión cumplida del joven militar Antonio José de Sucre, el venezolano más fiel del Libertador Simón Bolívar, donde se selló definitivamente la Independencia de América contra la corona española.
Puerto Perico se convirtió en el epicentro histórico, lo que hoy en día es el barrio Humboldt, donde se estableció el campamento de operaciones de la carretera que dio inicio a una nueva apertura de nuestro acervo patrimonio histórico local y de esta manera se le agradece al ingeniero Santiago Aguerrevere de ser el padrino, cuando este bautiza a todos estos pequeños puertos de los Atures con el nuevo epónimo de Puerto Ayacucho, que cuatro años más tarde el 19 de julio de 1.928, se promulga el decreto presidencial donde fue designada a la joven población de Puerto Ayacucho en Atures, como la nueva capital del Territorio Federal Amazonas.
Por motivo de causa ajena cae enfermo y el insigne ingeniero Aguerrevere no pudo culminar la carretera destino a la piedra de Morganito, sino que lo termina su principal colaborador el asistente bachiller (estudiante de ingeniería civil) Luis Rivas Montaño hasta Puerto Sanariapo, su verdadero nombre como lo llamaba el barón de las ciencias naturales Alejandro Humboldt, cuando pasó en su viaje de investigación por el gran soberbio Orinoco.
El 17 de noviembre de 1.929, es cuando el ciudadano gobernador coronel Carlos D’ Gregorio se traslada con su tren ejecutivo desde la sentimental capital histórica de San Fernando de Atabapo hasta el viejo campamento dejado por el doctor Aguerrevere convirtiéndose en el despacho oficial provisional del gobierno regional que finalmente el 31 de julio de 1.940, se reafirma el decreto presidencial bajo el gobierno de Eleazar López Contreras quien oficializa el origen de legalidad de la ciudad de Puerto Ayacucho en Atures como capital del Territorio Federal Amazonas, cuyo gobernador era el doctor Carlos Álamo Ibarra.
Después del famoso decreto llamado "Guerra a Muerte" del padre de la Patria "Simón Bolívar" firmado en la Hacienda Santa Ana, estado Trujillo en el año 1.813 la presencia en la Amazonía venezolana de la Iglesia Católica desaparece totalmente, donde el 11 de septiembre de 1.933, arribaron los misioneros salesianos a cargo de Monseñor Enrique de Ferrari, la población amazonense recibió la luz protectora de la Madre Virgen María Auxiliadora, iluminó la oscuridad de supervivencia de nuestros padres y abuelos en la selva amazónica y otorgándole una educación de calidad, pilar fundamental para la formación de buenos ciudadanos con valores éticos y principios cristianos. Los salesianos misioneros nos enseñaron que el estado Guárico era el primer productor nacional de arroz y que Apure era el primer estado ganadero, que en el estado Táchira se explotó el primer pozo petrolero, nos enseñaron que nuestro antiguo Territorio Federal Amazonas, también era y es Venezuela.
El visionario médico gobernador José Manuel Guzmán Guevara en los años 1.953-1.957, fue el principal arquitecto que modernizó y le cambió el rostro a Puerto Ayacucho (de pueblito a ciudad), cuando se comenzó a construir las principales primeras avenidas como: Orinoco, Aguerrevere, Río Negro y el 2 de Diciembre (hoy en día 23 de Enero), también colocando por primera vez postes con alumbrado público de mercurio, cableado subterráneo, asfalto de pavimento, jardinería, sembró muchos árboles de mangos y almendrones. De igual manera se construyeron importantes obras como el muelle de la Capitanía de Puerto, el gran centro de salud Dr. José Gregorio Hernández, la escuela de primaria “Enrique de Ferrari” (antes general Rafael Urdaneta), la estación planta eléctrica, la aducción de aguas servidas, el edificio Casa Cuna de los Niños, la residencia gubernamental y la moderna sede del Palacio de gobierno entre otros.
El 29 de julio de 1.992, el Territorio Federal Amazonas fue elevado a categoría de Estado por el ilustre recordado Congreso Nacional. Sin embargo, al cumplirse el 95 aniversario de la capital más joven de Venezuela como la próspera ciudad de Puerto Ayacucho, todavía hay deudas históricas que cumplir. Estamos viviendo el siglo XXI y no hay una escuela, hospital, universidad, teatro o institución militar que lleve el buen nombre de estos valores amazonenses como, Luis Arcadio Barrios, primer abogado; Antonio Pereira Galetti, primer médico; César Octavio Alayón, primer director de educación; Julio Reina Azavache, primer alto oficial militar (GN); Jaime Arismendi, primer ingeniero; Jorge Aguilar, primer sacerdote; Néstor González, primer arquitecto; Carlos Silva Álvarez, primer perito agropecuario; Liborio Guarulla, primer gobernador electo; Egildo Palau, primer geógrafo, entre otros.
“Niño Jesús te soñé amazonense”: Porque creo que Puerto Ayacucho en su nuevo cumpleaños, ya no es tierra de nadie, tiene hijos médicos que curan sus males; ingenieros que abren sus caminos al horizonte; abogados que orientan la pronta ejecución de la justicia; científicos que auscultan el corazón del majestuoso laboratorio de exuberante flora y fauna; educadores dispuestos a la erradicación de la ignorancia y a la formación de hombres útiles; militares que brindan mayor seguridad ciudadana y patriotismo; periodistas que desentrañan verdades al derechos constitucional en la defensa de la información.
A la manera de ilustrar como el doctor Santiago Aguerrevere Michelena, tenía la tentación, primero de bautizar a la población de Atures como Puerto Sucre, pero ya existía ese nombre en Cumaná, ciudad natal del Mariscal Antonio José de Sucre y el otro motivo de inspiración, ya tenía un familiar que perteneció al personal de confianza del prócer ilustre de la independencia suramericana, nuestro gran mariscal Sucre.
Por lo tanto, a la vuelta de la esquina, en menos de 5 años Puerto Ayacucho, la Puerta de Suramérica va a cumplir su primer centenario donde ya es hora que la honorable Cámara Municipal de Atures, debe crear con emergencia para los próximos días del año 2020 una ordenanza para la formación de un Comité de Feria Centenaria, donde el pueblo aturense sea el principal protagonista y pedirle al ciudadano Presidente de la República, un regalo especial también en nombre de los 21 pueblos originarios del estado Amazonas, la Construcción del Puente sobre el río Orinoco entre Puerto Nuevo y Puerto Páez, porque unidos con Dios todos ganamos.
Puerto Ayacucho nace en una carretera y Santiago Aguerrevere su padrino oficial. Feliz Navidad y un venturoso año nuevo 2020 lleno de muchas realizaciones y éxitos, les desea su amigo amazonense Wolfgang Reina, ex alumno salesiano del Colegio Pío XI, cronista oficial de Puerto Ayacucho, estado Amazonas, Venezuela.